Hacía varios días que hacía frío, pero ese día era el peor. Apenas podía moverse, temblaba casi imperceptiblemente, la piel de gallina. Su abrigo le había sido robado días atrás, había visto a los ojos del ladrón, había visto su alma, notó la necesidad. No había maldad, ni deseo, ni voluntad, en su actuar, sólo necesidad. Sin embargo tampoco parecía culpable, como si no conociera los efectos de lo que estaba haciendo, como si no le hubiera robado su último abrigo. Pero el ladrón no lo sabía, quizás algún día le sucediera lo mismo y lo supiera, quizás su destino fuera otro.
Se sentía realmente débil, y deseaba hacerlo saber, pero sabía que, por ser moneda corriente, nadie le daría importancia. En el fondo sabía que no sería la primera vez que pasaría frío, pero rogaba que sí la última que fuera tan persistente. Asi que siguió su camino, la frente en alto, la piel de gallina. Caminó por callejones grises, sucios, abandonados, y tan fríos como ella. Huía de la gente, tan sólo se animaba a observarla a través de un cristal. Había sido robada a plena luz, no quería que volviera ocurrir. Llamenlo trauma si así lo desean, aunque creo que más bien era otra motivación la que la empujaba, una motivación que le nacía de lo más profundo de su inconciente, como nacía esa piel de gallina de lo más profundo de su sistema nevioso.
Caminaba, sin detenerse, sin poder frenar. Pero algún momento debía llegar a destino. Y lo hizo. Atravezó la habitación, salió de la casa. Sintió frío, las gotas de sudor que le habían salido debido al enorme esfuerzo que había hecho al atravesar la puerta, le congelaban la frente. Las mejillas prácticamente las tenía heladas, se habían helado en su recorrido. La piel de gallina, más intensa.
Miró hacia su alrededor, el sol brillando, la gente en musculosa, empapados de calor. Niños, perros, globos, pochococlo, garrapiñada, bicicletas, ponys, una fuente. Un mar de cuerpos, una confusiónde caras. En medio de esa confusión, algunos pocos rostros congelados, algunas pocas pieles de gallina. Una sonrisa de comlicidad, unos cuantos callejones helados, y Ella.
sábado, 20 de marzo de 2010
domingo, 7 de marzo de 2010
Día uno.
Mañana empiezan las clases. Un año más, y sin embargo ningún año más. El año, el último, el fin del principio. El día, el primero, el principio del fin. Lo pienso y estoy a un año de empezar la facultad. Uno siente que va a madurar sólo por empezarla, pero seguimos siendo pendejos. No importa, la espero con ansias. Salir de la burbuja y los mimos y pasar a vivir por uno mismo, sin depender de las decisiones de los demás sobre nuestra educación (sobre horarios y demás, no cuento con demasiadas restricciones, gracias a Dios). La decisión probablemente sea equivocada, con 17, 18 años, mucho no se puede saber, no es ni un cuarto de siglo, ni siquiera son dos décadas. Pero no importa, de los errores se aprende (acotación: personalmente no considero que sirve mucho de aprender de errores ajenos, es mejor vivirlos en carne y hueso). En fin, toca tomar la decisión, para el futuro, para todo. Toda la vida quizás dependa de lo que hoy elijamos. Suena flashero, pero algo de cierto tiene no? Quién sabe, como será. Para el calendario, mañana es otro lunes más de los cientos que ya hubo y habrá. Para mí, es el primer paso a la vida.
jueves, 1 de octubre de 2009
para aburrirme prefiero sufrir
para venderme prefiero morir
para venderme prefiero morir
Que bronca cuando te ofreces de onda para algo, y te piden de más no? Osea, ofreces algo tuyo, y te terminan pidiendo todo. Ponele: decís: bueno, te espero 10 min, o te acompaño 10 cuadras. y una hora después seguís esperando, o terminaste caminando 40 cuadras. Y te queres matar porque está bien, querías ayudar, pero seamos realistas, a quién le gusta ayudar cuando se aprovechan de tu generosidad? pero bueno, hay gente así, que se aprovecha. (Y a veces encima se hacen las víctimas) Diosssss, para qué están? Para que hagamos nuestra "buena acción del día"? O sólo para romper las pelotas? Yo me tiró más por la segunda razón, pero quién sabe?
lunes, 21 de septiembre de 2009
viernes, 18 de septiembre de 2009
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