domingo, 7 de marzo de 2010

Día uno.

Mañana empiezan las clases. Un año más, y sin embargo ningún año más. El año, el último, el fin del principio. El día, el primero, el principio del fin. Lo pienso y estoy a un año de empezar la facultad. Uno siente que va a madurar sólo por empezarla, pero seguimos siendo pendejos. No importa, la espero con ansias. Salir de la burbuja y los mimos y pasar a vivir por uno mismo, sin depender de las decisiones de los demás sobre nuestra educación (sobre horarios y demás, no cuento con demasiadas restricciones, gracias a Dios). La decisión probablemente sea equivocada, con 17, 18 años, mucho no se puede saber, no es ni un cuarto de siglo, ni siquiera son dos décadas. Pero no importa, de los errores se aprende (acotación: personalmente no considero que sirve mucho de aprender de errores ajenos, es mejor vivirlos en carne y hueso). En fin, toca tomar la decisión, para el futuro, para todo. Toda la vida quizás dependa de lo que hoy elijamos. Suena flashero, pero algo de cierto tiene no? Quién sabe, como será. Para el calendario, mañana es otro lunes más de los cientos que ya hubo y habrá. Para mí, es el primer paso a la vida.

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