Tomo un vaso de whisky, hago fondo. Las manos ya me tiemblan pero no me importa, sigo bebiendo de ese precioso elixir que funciona como amnésico. No dejo de pensar en otra cosa que no seas vos. Sirvo otro vaso, vuelco un poco sobre la mesa. ¡Maldita botella, maldita, que sirva dentro del vaso! Lo tomo en dos tragos, cerrando los ojos al sentir el fuego del alcohol en mi garganta. Si, bendito elixir. Esta vez, no estábamos solos. Yo tenía pareja, pero vos me esperabas y yo iba a buscarte. Bostezo y empiezo a hipar. ¡Maldito hipo! Nunca lo puedo frenar, eso de tomar agua o aguantar la respiración es un mito, estoy segura. Pero probemos, porque no lo soporto, no lo soporto. Por fin te encontraba, estabas en un local de comidas rápidas. Como aquella vez que nos encontramos, la misma ropa, la misma mochila. Sonrío al verte, y tu también. Bien. El hipo se había ido. Pero ¡qué mareo, qué mareo! El piso parece moverse. Me tiro en el sillón, para no caerme del mundo, que parece que se va a dar vuelta. Maldito mundo. Y parece que la fuerza de gravedad ya no es fuerte. No importa, no importa, un vaso más. Bendito elixir. Sin decir nada, me tomabas de las manos, y entonces me pedías perdón por haberme dejado ir. Aunque no quieres compromisos formales, quieres estar conmigo, no soportas dejarme ir de nuevo. Yo te perdono, no me importa, quiero estar con vos. Esta vez lo puedo vaciar de un trago. Bendito elixir. Pero el líquido parece fuego, y como fuego llega a mi estómago, que me reprocha, me reprocha no haberle dado un respiro. Me devuelve todo lo que le di, como un reto hacia lo hecho. Mis ojos también lloran por la fuerza su rechazo. ¡Qué agonía, qué agonía! ¡Maldito estómago! ¿Y mi pareja? No, no puedo estar ahora, ahí con vos. Pero me queres esperar, sabes que soy capas de cualquier cosa por vos. La felicidad me embriaga, más que ese elixir (bendito elixir) que estoy tomando. ¡Por fin lo que tanto esperé! Me levanto, sacando fuerzas de no sé donde. Pongo mi cabeza bajo la ducha, para despejarme un poco. ¡Qué mareo, qué mareo! La ducha me despeja un poco. Y me doy cuenta de que no fue real, fue un sueño. ¡Maldito sueño! ¿Por qué no se cumplía? ¿Por qué me dejaba verte, tenerte tan cerca, hasta sentirte? ¿Por qué, en cambio, la realidad se empeñaba en alejarme de vos, poniéndote en el horizonte, tan lejano, aunque no para mis ojos, hiriéndome así más de lo que cualquier arma sería capas? Entonces recuerdo el porqué del elixir. ¡Bendito elixir! Quizás, con un vaso más me deja olvidar esa espantosa realidad, aunque sea solo un momento. Sí, sí, necesito más del líquido, ese bendito elixir amnésico.
CMSV.
CMSV.
jajaja medio mersa, pero bueno,lo escribi hace tiempo. alinaa es apra que lo leaas vos.
ResponderBorrar